La rapsodia amarilla de Split: el mejor equipo de baloncesto europeo del siglo 20

La rapsodia amarilla de Split: el mejor equipo de baloncesto europeo del siglo 20

Se enamorará de Split gracias a su pasado tormentoso y edificios maravillosos, que datan de los tiempos romanos, a la playa de culto Bačvice donde fue inventado el picigin, a la vista maravillosa a las islas dálmatas y a los paseos por la montaña Marjan.

Split
Ivo Biočina

Pero a solamente 15 minutos a pie desde el magnífico Palacio de Diocleciano y del Templo de Júpiter está también el templo de baloncesto. En la colina Gripe, no lejos de la fortaleza que lleva el mismo nombre, está la Sala pequeña Gripe donde jugaba el mejor equipo de baloncesto europeo del siglo 20. La historia de la versión croata de los Boston Celtics o de los LA Lakers comenzó ya en 1945, por casualidad. El terreno de deporte situado en el barrio Spinut primero era el terreno del equipo de baloncesto femenino, y los ciudadanos de Split pensaban que el baloncesto era reservado solamente a las mujeres, porque los hombres generalmente jugaban al fútbol en el club Hajduk, remaron en el club Gusar o practicaban la vela y el waterpolo.

 

Pero esto cambió en 1964 cuando el club de baloncesto Split entró en la liga de la ex-Yugoslavia. Así comenzó a desarrollarse el gigante de baloncesto. Al mudar a la sala Gripe y con la llegada del patrocinador Jugoplastika comenzó la rapsodia amarilla.

 

Perdieron la primera final grande europea en la Copa de Campeones de Europa con sólo un punto de diferencia (69 : 70), pero la cosecha de trofeos comenzó unos años más tarde. La generación de los jugadores baloncesto de Split, guiada por Rato Tvrdić y Željko Jerkov, ganó dos veces consecutivas la Copa de Radivoj Korać (1796 y 1977).

 

Todos estos acontecimientos eran la obertura al crescendo que tuvo lugar a finales de los años ochenta del siglo pasado. Entonces se produjeron los sucesos que convirtieron la Split de baloncesto a una leyenda. Aquellos años el equipo de Jugoplastika parecía a la creación de una maravillosa banda de rock. Los virtuosos talentos Toni Kukoč, Dino Rađa, Goran Sobin y Velimir Perasović fueron apoyados por Zoran Sretenović, Duško Ivanović y el joven entrenador dotado Božo Maljković. Comenzó la era de los «Beatles y Rolling Stones» de baloncesto de Split.

KK Split
ARHIVA KK SPLIT

Ganaron el primer título de la Copa de Campeones de Europa en 1989 en Múnich. La sinfonía amarilla en Alemania era una de las sorpresas las más grandes en la historia del deporte, así como era el momento cuando Goran Ivanišević triunfó en Wimbledon en 2001 con una tarjeta de invitación, o la medalla de oro de la selección croata en el Campeonato Mundial de Balonmano en 2003. Todos los tres éxitos son de la categoría de la lucha entre David y Goliat. Aquel año los jugadores de baloncesto de Split llegaron al torneo final de la Copa de Campeones de Europa como unos ajenos, en compañía de Barcelona, de Maccabi y de Aris. A pesar de su edad y la falta de experiencia en grandes partidos, Kukoč, Rađa y otros parecían como los profesores de baloncesto comparados con los españoles en la semifinal y contra los israelíes en la final. Después de la victoria contra el club Maccabi el terreno de la sala de Múnich se volvió amarillo de los seguidores de Split y miles personas dieron bienvenida a los jugadores cuando volvieron a Split.

KK Split
ARHIVA KK SPLIT

Pero esto era solamente una parte de la trilogía de baloncesto de Split. Ya el año próximo en Zaragoza los «amarillos» estaban en la cima de Europa. Ahora nadie les tomaba por unos ajenos. En aquel momento los jugadores de Split jugaban el mejor baloncesto del mundo, sin incluir la liga NBA. Limoges en la semifinal y Barcelona en la final no tenían ninguna posibilidad. El Paris de 1991 era el canto del cisne de una generación maravillosa. Y sin Rađa, Sobin, Ivanović y el entrenador Maljković, los jugadores de Split conquistaron el Viejo Continente por la tercera vez consecutiva. Eso ocurrió a la final contra Barcelona, que entonces fue entrenada por Božidar Maljković. Pero los jugadores de Split contaron con Toni Kukoč quien, como un caballero Jedi hizo la diferencia. Este club croata sigue ser el único club en la historia de la competencia que, desde que fue introducido el torneo final, ganó el título europeo tres veces consecutivas. El reconocimiento de ser el mejor equipo europeo del siglo 20, otorgado por la FIBA, era la guinda de pastel del éxito deportivo de Split.

KK Split
KK SPLIT/IVICA ČAVKA

Si se hiciera un mapamundi de baloncesto, Split seguramente sería uno de los principales candidatos para ser la capital de baloncesto.