Rapsodia de sabores frente a la proa

Rapsodia de sabores frente a la proa

Muchos son los motivos para la popularidad de la navegación en Croacia, siendo uno de los más importantes los manjares que los marinos pueden saborear a lo largo de su ruta. El mar croata se caracteriza así por una especie de simbiosis entre los navegantes y los numerosos restaurantes que, aparte de buena comida, a menudo ofrecen un amarre seguro. A algunos de ellos, además, sólo se accede por mar. El emblema de la oferta gastronómica croata son unos platos frescos y auténticos, por los que el país es conocido en todo el mundo, y especialmente entre los navegantes. Las maneras de preparar la comida a menudo son sencillas, y su calidad se basa en la excelencia de unos productos provenientes del entorno inmediato.

 

Los platos más sencillos y de la mejor calidad son aquellos de pescado recién sacado del mar, preparado a la brasa, o na gradele. Muchos hosteleros guardan celosamente el secreto de cómo asar bien el pescado (tiene su gran mérito acertar con la intensidad justa del fuego), y un pez entero a la brasa es la especialidad del Adriático croata. Suelen prepararse de este modo los mejores tipos de pescado blanco, como la dorada, el dentón o la lubina, aunque los deliciosos bocados de recién asado pescado azul tampoco se quedan atrás respecto a sus “primos“ de primera categoría, como puede ser el apreciado atún del Adriático.

Maja Danica Pečanić

El pescado también puede estar guisado, y hervirlo con un poco de agua ―na lešo―, se considera la mejor manera para conservar todo el sabor de, por ejemplo, el pez de San Pedro o el cabracho. El plato estrella en cuanto al pescado guisado es el brudet. Aquí el pescado se prepara con cebolla, tomate y especias, y la salsa que se obtiene con esta receta a menudo resulta incluso más deliciosa que el propio pescado. El brudet también permite combinar diferentes tipos de pescado y crustáceos, siendo la forma más famosa de su elaboración aquella a fuego abierto, sobre un trípode.

Dichas técnicas han sido tradicionalmente las formas más frecuentes de preparar los platos de pescado, pero estas especialidades pueden elaborarse de mil maneras muy creativas. Lo fundamental para un soberbio plato de pescado o marisco son los ingredientes frescos. Algunos restaurantes disponen de barcos de pesca propios con los que salen a la mar, mientras otros compran el género a los pescadores locales. A menudo se ven de madrugada propietarios de restaurantes que vuelven de la pesca. Las formas de presentar el pescado fresco son variadas, ya que éste se come crudo, ahumado, curado e incluso como el relleno de una especie de empanada croata, llamada viška pogača.


Los peces no son los únicos seres marinos por los que la gastronomía marítima es aquí famosa; Croacia es conocida también por la calidad de sus crustáceos del Adriático. Las cigalas de Kvarner pertenecen a una familia cuyo tamaño dobla el de la cigala habitual y son un producto excepcional, a la par de la langosta y el bogavante, que se pescan un poco más al sur. Las cigalas se presentan preparadas de varias maneras, al igual que el centollo, no tan común en los menús de restaurantes croatas, pero también sumamente apreciado. 


Además del pescado y los crustáceos, Croacia es hábitat de numerosos moluscos, que a menudo terminan en el plato de los navegantes. Ostras, mejillones, almejas y vieiras gozan todos de una popularidad parecida porque se sacan del mar sólo unos momentos antes de ser servidos, lo que resalta al máximo su sabor.


Croacia es conocida también por la calidad de la carne que ofrecen los restaurantes locales. La tradición de los platos de carne suele asociarse con la parte continental del país, pero hay una excepción importante. Mientras navegas repararás a menudo en rebaños de ovejas que pastan bajo las numerosas copas de olivos isleños y precisamente estos animales simpáticos a menudo se convierten en un bocado exquisito. Debido a una dieta natural, el cordero de las islas croatas sabe a hierbas mediterráneas y a la sal marina, lo que lo convierte en un manjar soberbio en tu plato.


Junto a los restaurantes o las pequeñas aldeas isleñas a menudo verás huertos en los que se cultiva una verdura sabrosa, servida por separado o como ingrediente de diferentes platos. La principal materia grasa usada en la cocina es, al igual que en el resto del Mediterráneo, el aceite de oliva, y los olivares son un elemento emblemático del paisaje litoral croata. Es así como, añadiendo excelentes complementos a un género de máxima calidad, como es el pescado o la carne, se completa una historia gastronómica que a menudo tendrás literalmente delante de la proa, a la espera de que descubras sus sabores.
 

Boris Kačan

Diferentes variedades de uva características de la costa croata prosperan en un terroir enriquecido por muchas horas de sol y se convierten, en las numerosas bodegas locales, en unos caldos soberbios con la firma original de los vinicultores croatas. Al unir los platos típicos con los aromas de excelentes vinos (cuyos viñedos suelen estar junto al mar) uno empieza a comprender la plenitud y la calidad de la oferta enogastronómica croata.