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Mistral – El hada buena

Mistral – El hada buena

 

El mistral es denominado también "el buen viento", amigo de navegantes, sobre todo los que salen en barcos a vela. Es un viento de verano que reduce la canícula, apreciado también por los vinicultores por refrescar sus viñedos, en especial los que cubren las laderas meridionales expuestas a largas horas de sol, previniendo también la aparición de enfermedades de la uva.

Su intensidad máxima se alcanza en julio y agosto. Nace debido a la diferencia de temperatura entre el mar y la tierra, de modo que se trata de un viento térmico que sopla del mar hacia el continente. El mistral "sigue" la trayectoria del sol y cambia de dirección; por la mañana aparece como una corriente del sureste y por la tarde se estabiliza y sopla desde el noroeste.

 

Cuando hace buen tiempo suele soplar a diario, empezando por la mañana sobre las diez horas, o al mediodía a más tardar, y cobrando fuerza hasta el atardecer, aunque puede durar incluso más. Su intensidad aumenta gradualmente hasta el llamado maeštralun, cuando se convierte en un viento relativamente fuerte cuya velocidad puede superar los 30 nudos. Por lo general es bastante más fuerte en el Adriático central y, sobre todo, en el meridional, que en el septentrional. En el mar abierto crea olas grandes (como las provocadas entre las islas de Hvar y Vis, o entre Korčula y Lastovo), mientras que en los canales gana una mayor velocidad (entre Zadar y Ugljan, Brač y Hvar o Korčula y Pelješac).

 

Es ideal cuando "empuja" la popa, y navegar con él siempre requiere un poco de destreza, tanto en caso de barco a vela como a motor, con el inevitable vaivén de la embarcación. No obstante, hay excepciones cuando el mistral sopla durante todo el día como un viento flojo, que apenas supera los diez nudos. En ocasiones, sobre todo en los canales, este viento puede desconcertar cambiando rápidamente su dirección original de sureste a la de noroeste, de modo que antes de apaciguarse por completo la primera corriente, ya nos enfrentamos a la segunda.

 

La ausencia del mistral es señal de un pronto cambio de tiempo. Tras un día de calma, el viento suele girar hacia el sur y pronosticar que las condiciones irán a peor. En general, cuando se altera el intercambio regular de los vientos del continente al mar (el burin, el bura) o de los del mar al continente, es de esperar un drástico cambio del tiempo.