Pispalj

Pispalj

La comida popular simple que alimentaba a muchas familias en Croacia es un verdadero ejemplo del ingenio y del carácter ahorrador de las amas de casa trabajadoras, cada región siendo caracterizada por los platos propios de este clima, hechos de alimentos locales siempre disponibles. Aunque el dinero a menudo era escaso y se trabajaba mucho y duro, las amas de casa versátiles tenían ideas como, con poca magia culinaria, alegrar a su familia, de modo que de los ingredientes básicos como la harina, la leche y la grasa preparaban los platos deliciosos que satisfacían el deseo de dulces o de un bocadillo salado de todos los miembros de la familia.

 

 

Uno de estos platos también es el pispalj, también conocido como el picipaj, la plaska o simplemente torta, que todavía se come con placer en las zonas costeras del Adriático. Se trata del plato que por su forma parece ser una torta, pero que en realidad se prepara de la pasta para el pan, llena de levadura. El pispalj se preparaba de tal modo que la harina fina se mezclaba con la masa de levadura, que siempre era disponible en los tiempos cuando el pan se preparaba en las casas. Hoy en día, se utiliza la levadura seca o fresca, que se disuelve en un poco de agua tibia y se deja actuar antes de mezclarla con harina y más agua y convertirla en una pasta blanda. La masa así preparada se untaba con aceite, con lo que se evitaba que se seque, y se dejaba elevar a temperatura ambiente durante una hora más o menos. La masa levantada se convertiría en pequeñas tartas y se freía en el aceite de oliva caliente.

 

 

Los pispalj recién freídos, de color amarillo dorado, podían consumirse esparcidos de azúcar o untadas con mermelada casera, y los que preferían el sabor salado podían esparcirlos de queso rallado que se fundía en contacto con la pasta freída calurosa. Estos panecillos son ideales para un desayuno sabroso o una cena simple, y en su versión dulce son un postre rico que gusta a todo el mundo.