Ciudad-monumento o ciudad-museo bajo el patronato de la UNESCO.
Empezando con 1940 metros de una larga y continúa serie de murallas con
bastiones, el Stradun, la columna de Orlando, los palacios
gótico-renacentistas Sponza y el palacio del Conde, así como también las
famosas iglesias y monasterios. Dubrovnik es sin duda, un capítulo esencial
en el patrimonio de los croatas. En un momento formó parte de la
República de Dubrovnik. En sus proximidades, encontramos en la península de
Pelješac, con sus 5,5 km. de largas murallas a la pequeña ciudad de piedra de
Ston. Surgiendo de las ruinas de una colonia griega, la isla de
Korčula, con sus calles construidas según el modelo del espinazo del pez, es
una verdadera joya urbanística, y además de los torneos medievales con las
tradicionales danzas de sables, llamados “Moreški”, hoy en día es más
conocido como el lugar de nacimiento del célebre Marco Polo. En el extremo
sur se encuentra la isla de Mljet con su monasterio benedictino del siglo XII,
levantado en la pequeña isla en el medio del lago Veliki (Grande).