Bienvenidos a Slavonski Brod, la sexta ciudad más grande de Croacia. La ciudad está emplazada a orillas del río Sava, en el cruce de las rutas de tráfico europeas más importantes, en la frontera entre Croacia y Bosnia-Herzegovina.
En el ámbito cultural, los monumentos más destacados son: la fortaleza de Brod, que data del siglo XVIII, en la que esperan personajes caracterizados de época a aquellos turistas que visitan la ciudad en grupos organizados; el monasterio franciscano, una de las construcciones barrocas más destacadas de Eslavonia, con la habitación-museo del gran poeta croata Dragutin Tadijanović; la casa de campo de I. B. Mažuranić, escritora de cuentos mundialmente conocida que pasó la mayor parte de su vida en Slavonski Brod.
Entre las instituciones culturales sobresale la Galería de Branko Ružić, eminente escultor croata oriundo de Slavonski Brod, donde se encuentra la primera instalación permanente de arte contemporáneo croata de la segunda mitad del siglo XX. Una veintena de restaurantes ofrecen una rica oferta gastronómica; mientras que en la ciudad es posible pernoctar, además de en posadas y habitaciones privadas, en dos lujosos hoteles y cuatro pensiones.
El patrimonio cultural de Eslavonia conserva dos fortalezas barrocas de mucho valor, una en Osijek y otra en Slavonski Brod.
La fortaleza Tvrđa de Osijek representa una combinación de arquitectura militar, administrativo-civil y sacra. En su plaza central domina el edificio General – un cuartel del año 1726 con el más lujoso portal de piedra de Croacia, así como el pilar de la peste que, junto con otro similar en Požega, es el único monumento votivo de Croacia.
La fortaleza de Slavonski Brod, construida en la época del imperio de los Habsburgo y recientemente renovada, sigue viviendo en su versión original. Es la mayor fortaleza de su época con el más grande edificio central y con un sistema de fortificaciones que aseguró la paz en Eslavonia durante dos siglos y medio.
El legendario Franjo Trenk, durante la época de los años veinte del siglo XVIII cuando su padre Juan gobernaba la fortaleza de Slavonski Bord, visitaba muy frecuentemente Slavonski Brod. En su juventud mostró el inquieto espíritu militar y el interés por las armas. Ademas de ser un soldado muy valiente, un buen estratega, comandante y provocador de duelos, a Franjo Turek se le tilda de jugador, aventurero, amante de mujeres bonitas y del buen vino.
En la bodega del comandante de la fortaleza de Slavonski Bord se organizan para grupos de turistas programas con representaciones de escenas de época, en las que, además de Franjo Trenk, participan otros personajes de la fortaleza, todos en vestidos originales. Durante las mismas también se organiza para los turistas la degustación del antiguo vino de Slavonski brod, llamado “bermeta”.