Malinska, desde la antigüedad centro turístico del Adriático central, es la joya de Krk. Gracias a su suave clima mediterráneo es recomendable para el descanso a lo largo de todo el año; debido a su mar poco profundo y a las poco frecuentes corrientes el mar está en este punto excepcionalmente templado (25˚C).
Las bellas playas de gravilla y arena, bañadas por una vegetación exuberante, suponen un verdadero placer y un auténtico paraíso para relajarse. Por su infraestructura turística ampliamente desarrollada ofrece una gran gama de alojamiento en hoteles, apartamentos y oferta privada, así como multitud de contenidos lúdico-deportivos.
Su rico patrimonio histórico y religioso, con valiosas piezas, se conserva en el museo del monasterio de Santa María Magdalena de Porat. Las “Malinarske noći” (Las Noches de Malinska), manifestación veraniega de carácter cultural reviven esta rica tradición y ofrece a los turistas momentos inolvidables de diversión y relax.
La dorada o verde Krk es y no es una isla. Es una isla por su naturaleza idílica y el oasis de paz que representa, lejos de la vida cotidiana, pero dada su conexión con el litoral por medio de un puente, casi no se considera una isla.