Un país en el que la rica herencia cultural no se descubre solamente dentro de los numerosos museos e iglesias que, hoy por hoy, son monumentos de la más alta categoría e inevitable capítulo en la lista de la herencia cultural del mundo reconocida por la UNESCO, sino que, al contrario, es un lugar mágico en la región del Mediterráneo en el que la más breve caminata se convierte en el descenso por las antiguas escalinatas de una rica y gloriosa historia.