¡Bienvenido a Croacia! Un país en el que la rica herencia cultural no se descubre solamente dentro de los numerosos museos e iglesias que, hoy por hoy, son monumentos de la más alta categoría e inevitable capítulo en la lista de la herencia cultural del mundo reconocida por la UNESCO, sino que, al contrario, es un lugar mágico en la región del Mediterráneo en el que la más breve caminata se convierte en el descenso por las antiguas escalinatas de una rica y gloriosa historia.
Sea que siga el enjambre de las pequeñas callejuelas blancas hasta los alegres puertos de las ciudades de Istria, Kvarner o Dalmacia, sea que ascienda por los senderos serpenteantes que lo llevarán hasta la región central de Croacia, en los que se pueden admirar fabulosas fortificaciones y palacios, cada paso dado en esta tierra es siempre una nueva experiencia. Específica porque en su territorio convergen noblemente y se complementan cuatro círculos culturales – el occidente, el oriente, el espíritu centroeuropeo y el del mediterráneo - Croacia es una tierra de cultura urbana que, en su parte costera, cuenta con el mayor número de centros urbanos en toda la cuenca Mediterránea.
Si le interesa la época grecorromana le invitamos a que visite nada menos que los magníficos monumentos de la Pula romana, el foro romano de Zadar que es, en nuestros días, el foro explorado más grande de la costa adriática croata y, para finalizar, el extraordinario palacio de Diocleciano que se encuentra en la ciudad de Split. Y avanzando en el tiempo, podrá admirar monumentos que van desde la época prerrománica de la iglesia de San Donato en Zadar, a través del mundo románico de la fascinante ciudad-museo de Trogir o las islas de Krk y Rab, hasta llegar al capítulo del estilo gótico en Zagreb, Pazin o Ston, en la península de
Pelješac. Podrá descubrir el período renacentista en Osor en la isla Cres, en la catedral de Šibenik, en las islas de Hvar y Korčula y, por supuesto, en la irrepetible y única ciudad de Dubrovnik. El resplandor del estilo barroco lo podrá admirar en su versión plena en las ciudades de Varaždin, Bjelovar y Vukovar, y la herencia del siglo XIX en las ciudades de Rijeka, Osijek y en la imprescindible ciudad de Zagreb.